Cuaderno de Bitácora del Diablo Cojuelo. Otra vez este Diablo, se lamenta de sus limitaciones a la hora de expresar con palabras las sensaciones experimentadas alrededor de un Encuentro, eso a pesar de llevar ya unos cuantos a cuestas, pero cada vez que tengo el inmenso placer de asistir a la celebración de uno de ellos, ya sea a nivel local o a nivel nacional, afloran en mí una serie de sentimientos imposibles de reflejar en unas pocas líneas. Otra vez los reencuentros con viejos conocidos, los abrazos, las emociones a flor de piel. Ni que decir tiene que con igual alegría se da la bienvenida a aquellos que participan por primera vez y que de inmediato quedan integrados como compañeros y amigos que se suman a esta marabunta de asirocados. No hay dinero en el mundo que se pudiera pagar para contemplar la expresión de la cara y el brillo de los ojos de aquellos que llegaban a su primer Encuentro, ya no os digo nada de los que se veían físicamente por vez primera después de más de 30 años, que se quedan mudos de emoción y son incapaces de articular palabra, solamente el abrazo con el antiguo camarada les saca del estado catatónico en que se encuentran, ahí está, el compañeros de fatigas, aquel con el que se compartía el paquete llegado de casa, aquel que unas veces actuaba de consejero, otras de confesor y las más de las veces de amigo. ¡Dios!, había merecido la pena meterse al cuerpo mas de 500 kilómetros, aunque solamente fuera por ese abrazo. Son tales las muestras de amistad, cariño y camaradería que en un Encuentro se viven que no tendría espacio suficiente para relatarlas todas, pero alguna pincelada os puedo detallar. La inmensa alegría de encontrarnos con los compañeros que por una u otra causa han tenido problemas de salud este pasado año, el encuentro de siete compañeros que compartieron tiempo y cuartel de Intendencia, comprobar que el El Loco sigue igual de Loco, ver al Cartero en pie, un poco quejoso, pero en pie, a nuestro Sargento Polo caminando sin necesidad de adminículo alguno, comprobar que existen unos compañeros más allá de Despeñaperros que se hacen llamar la Patrulla Boquerón y que merecían llamarse el Batallón de la Risa, del buen humor y de la alegría. La constatación de lo que todos suponíamos, que los compañeros de Cataluña iban a ser, además de unos magníficos anfitriones, unos perfectos organizadores, como así ha quedado demostrado. No obstante hay un gran pero que poner al Encuentro, éramos todos los que estábamos, pero no estábamos todos lo que somos, desgraciadamente y estoy seguro que siempre por causas ajenas a su voluntad, no hemos podido contar con la presencia de varios de nuestros más antiguos y querido camaradas, pero que sepan que nuestras copas se levantaron hacia el cielo a la hora de los brindis por todos ellos. Todo lo anteriormente escrito se hace extensivo y si cabe aumentativo, a nuestras esposas, compañeras, acompañante u cualesquiera denominación que queramos aplicarlas, pero no me referiré a ellas para no quitar protagonismo al Loco y a su reportaje fotográfico sobre ellas. Bueno si supiera escribir, me extendería un poco más, pero como desgraciadamente mi prosa no da para más, esperare que lo haga otro que sepa y me sumare a sus palabras. Un fuerte abrazo sahariano, compañeros del alma y sabed que os vigilo, a todos. El Diablo Cojuelo/fjdelacuesta
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15/10/2008 10:10 am